La última tragedia americana
Un viaje al interior de 'The Wire', la serie televisiva convertida en objeto de culto
TONI GARCÍA - Barcelona - 25/07/2008
La mejor serie de la historia. La mejor serie de la historia. La mejor
serie de la historia. Empezó como una cantinela, se convirtió en un estribillo
susurrado al oído y ha acabado siendo una letanía, un mantra que los fans
recitan sin descanso.
La novela victoriana, la mitología griega, Shakespeare, Tolstoi,
Eurípides, Sófocles y Esquilo, Pynchon y Dickens, todos y cada uno de ellos han
sido mentados como referentes. Estamos hablando de televisión, aunque no lo
parezca.
The Wire empezó a emitirse el 2 de junio de 2002. La
serie era la hijastra de The Corner, la adaptación de un libro de
David Simon y Ed Burns que hablaba de Baltimore, de su degradación, de la
podredumbre de sus calles. El libro gustó a la cadena de televisión HBO, que
decidió producir una miniserie. Poco tiempo después, los dos escritores
presentaban un proyecto mucho más ambicioso cuya trama transcurría también en
Baltimore: The Wire.
El título hacía referencia al sistema de escuchas que se utiliza
-principalmente- para combatir el narcotráfico en Estados Unidos, pero al mismo
tiempo era un juego de palabras sobre la conexión entre los diferentes ámbitos
en los que se mueve el dinero de la droga, sus discípulos, las fuentes de donde
mana, los tipos a los que influye.
The Wire no ha batido ningún récord de espectadores, ni
siquiera ha podido competir en cifras con series menores (se desconocen sus
cifras en on demand, ya que HBO es una cadena de televisión por cable y
sus audiencias no son públicas), sin embargo hay pocas series tan alabadas,
discutidas y comentadas.
Por ella han pasado escritores de la talla de George P. Pelecanos,
Richard Price o Dennis Lehane; y personajes como John Connolly, Tom Waits
(quien accedió a que su canción Way down the hole fuera utilizada en los
créditos iniciales) o el mismísimo Barack Obama se han declarado
incondicionales de la serie.